
miércoles, 3 de enero de 2007
Liricismo vs. Sarcasmo
Como se puede ser lirico y sarcastico a la vez sin haber sido polaco o apellidarse Girondo?
Magia prestada
auxiliadores magicos, necesidad de auxilio, injusticia de buscarlo en nadie mas que uno mismo, pero necesidad de hacer participes a los demas del mismo para no ahogarse en el, hacer a los demas creer en uno para poder creer uno en si mismo, en su propia magia, sino fantasmagoria.
El ritual de lo habitual
Necesidad de la repetici'on del proceso, de la ceremonia. Inquietud ante la desviaci'on de la norma. Ilogicidad de la ceremonia, alternativas de racionalidad mas evidente. Aun asi, necesidad de respeto.
La mirada poetica
Tenemos la vista cansada. La mirada rutinaria sobrevuela sobre todo sin capacidad para anclarse en nada, con la ingenua esperanza tal vez de que un milagro excesivo consiga por fin deslumbrarla. El que sera este milagro viene delimitado probablemente por los mitos burdamente arrojados al consumidor desde su maquina favorita de embobamiento. Estamos demasiado cansados para formular nuestros propios mitos, somos demasiado escasamente lucidos para pensar que pueda tratarse de algo mas simple y complicado al mismo tiempo. Pero que alternativa queda sino intentarlo o la asfixia. Si hay que caer hay que caer luchando. Yo como Lessing no creo en los milagros. Pero si creo en los milagros, como probablemente tambien creia Lessing. Un milagro es un hecho espectacular que viene a alterar el curso normal de la naturaleza, de la historia. Eso nos venden para tenernos atados corto, eso esperamos pacientes para no acabar suicidados. Pero probablemente un milagro es algo mucho mas pequenho y menos esperanzador. Casi todo es milagroso en si mismo, pero eso no puede reconfortarnos a penas, y casi siempre vamos demasiado freneticos como para siquiera llegar a reparar en ello en cualquier caso. Hace falta disciplina. Hace falta llegar a educar la capacidad de reparar en la diferencia dentro de la repeticion, la singularidad dentro de lo homogeneo. No como sustitucion ni alternativa antitetica a un sistema dado de cosas, sino como interferencia que deleita y nos invita al mismo tiempo a convertirnos en interferencia y motivo de deleite nosotros mismos.
(Mirada poetica vs. Mirada rutinaria: diferencias y contaminaciones.
Como la mirada poetica se puede instaalr sobreponiendose a la rutinaria y que disciplina hace falta para ello. Necesidad de la rutina para apreciar las variaciones: contra lo espectacular y en pro de lo pequenho.)
(Mirada poetica vs. Mirada rutinaria: diferencias y contaminaciones.
Como la mirada poetica se puede instaalr sobreponiendose a la rutinaria y que disciplina hace falta para ello. Necesidad de la rutina para apreciar las variaciones: contra lo espectacular y en pro de lo pequenho.)
martes, 2 de enero de 2007
Yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos
Pongamos por caso que yo me parezco a todo el mundo, como de hecho sucede. Yo nunca soy yo más que de forma derivada, soy yo por que soy algún otro. Es ésta una cuestión que viene ya siendo molesta, y cada vez más embarazosa. Al principio me imponía por la fuerza de mi convicción, cuando siempre demostraba, casi ofendido y de forma recriminatoria, que yo soy nada más ni nada menos que yo, y que ninguna cosa mejor podría ser. Pero últimamente me fallan las fuerzas para desilusionar a nadie, y ya no me parece, además, tan interesante ni necesario el ser yo mismo. Por esto es que la próxima vez que alguien insinúe que le resulto familiar, que soy igual que, o si en realidad no soy tal, admitiré gozoso que están en lo cierto, y sin ningún rubor pasaré a ser yo, tú, él, nosotros, vosotros, ellos, de manera más convincente de la que nadie, incluso los verdaderos dueños de las respectivas personas del verbo, pudieran jamás llegar a serlo.
lunes, 1 de enero de 2007
Mística como resistencia
"Se montrer fort, ce n´est pas s´armer jusqu´aux dents. Réagir au péril totalitaire par des plans de réarmement", c´est introduire chez nous le cheval de Troie. Car pour s´armer autant que l´adversaire, il faudrait imposer au pays une discipline équivalente à celle qui régit les Allemands. À supposer que l´on y réussisse, on se trouverait encore en arrière: de deux grands pays égalements surarmés, c´est celui qui dispose de la plus forte mystique qui doit fatalement triompher. Et en s´armant autant que l´État totalitaire, l´État démocratique perdrait ses meilleures forces morales: sa "mystique" de la liberté."
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